Calanda

Altitud: 
460
Población: 
3.920
Descripción: 

La historia de Calanda tiene una fecha clave: 1640, año en que se produjo el conocido milagro de Calanda. Para entonces estaban construidas en esta población la antigua parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, la iglesia de San Miguel y el humilladero, donde se veneraba a la Virgen del Pilar. Tras producirse el milagro, la vida religiosa de la población cobró una gran vitalidad y desde este momento hasta finales del siglo XVII se llevaron a cabo numerosas e importantes obras religiosas.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Esperanza es un amplio y sólido edificio que sustituye al pequeño templo construido a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV. En 1462 Pedro Vacca, señor de la villa, decidió reconstruir y ampliar el edificio original bajo lo que hoy es la nave del evangelio. En una visita llevada a cabo por representantes de la Orden de Calatrava en 1590 ya se advertía del mal estado del templo y diez años más tarde, en la visita llevada a cabo el 21 de septiembre de 1600 por Don Alfonso Gregorio, se ponía de manifiesto el aumento considerable de fieles que acudían a la iglesia, lo que obligaba a celebrar dos misas todos los domingos y festivos. En 1642 se encargaron las obras, la primera piedra se colocó el 23 de noviembre de 1643 y el 27 de septiembre de 1651 se bendijo.

El otro gran edificio religioso de Calanda es su templo o ermita de Nuestra Señora del Pilar. Tiene su origen en el célebre milagro de Calanda. Tras producirse este acontecimiento, sucedido en 1640, se inició una pequeña ermita contigua a la casa de Miguel Pellicer; este edificio, tras la cesión de la casa de Pellicer en 1668, se amplió. El momento en que se inició el templo actual se desconoce, pero se sabe que en 1721 estaba ya realizándose y que se bendijo el 6 de julio de 1722. Desde noviembre de 1739 hasta mayo de 1740 se amplió, quedando el templo en su aspecto actual.

En su interior alberga la capilla del Milagro, edificada sobre el lugar concreto en que estaba el aposento de Miguel Pellicer, y donde dormía la noche del 26 de marzo de 1640 cuando, según la tradición, se le restituyó al joven Miguel una pierna que desde hacía más de dos años tenía amputada.

Un edificio de interés dentro del patrimonio artístico de Calanda es su casa consistorial. Se construyó entre 1570 y 1590, pero dista del modelo arquetípico de las casas consistoriales bajoaragonesas del siglo XVI y principios del XVII. Este edificio está totalmente exento y en él se combina la piedra sillar en la planta baja y el ladrillo en el resto del edificio.

Otro edificio de gran interés dentro de la arquitectura civil de Calanda es la casa de los Allanegui. Está enclavada en la plaza de Cascajares y presenta una magnífica fachada.

La casa Fortán-Cascajares es una gran edificación neoclásica. En su construcción se combinó piedra y ladrillo.

Entre los ríos Guadalope y Mezquín y en la falda de la Sierra de La Ginebrosa se encuentran las ruinas del convento del Desierto de Calanda. El nombre es consecuencia de su enclave en un despoblado. Estuvo ocupado por carmelitas descalzos, quienes iniciaron las obras poco después de tomar posesión de la antigua torre de Alginés, en 1682. En 1705, a raíz de los problemas suscitados por la guerra de Sucesión, se quemó, salvándose el oratorio privado. En 1706 se iniciaron ya las obras de reforma. Tras una visita efectuada por la Orden de Calatrava en 1719, se informa de la restauración del convento y del proyecto de construir una gran iglesia. En 1835, fecha de la exclaustración, se abandonó.

La Semana Santa bajoaragonesa adquiere aquí un carácter propio y diferenciado. El toque del tambor y del bombo, instrumentos que se fabrican en tres talleres artesanos de la villa, supone la participación colectiva desde muy temprana edad en una fiesta religiosa y profana a la vez. En Calanda se viste con túnica morada y la “rompida”, toque colectivo del tambor, tiene lugar el Viernes Santo a mediodía, en una abarrotada plaza consistorial, y no a las doce de la noche del Jueves Santo como en el resto de los pueblos.

Aquí nacieron Gaspar Sanz y Celma (1640-1710), músico y compositor considerado padre de la guitarra española, además del cardenal Cascajares y el genial cineasta Luis Buñuel, en cuyas películas incorpora a menudo una iconografía derivada de los recuerdos de su infancia en Calanda, por ejemplo el ruido de los tambores que suenan en Semana Santa.

Alojamiento: 

Alojamiento gratuito en el albergue juvenil del ayuntamiento de Calanda (Es necesario realizar la reserva en la inscripción).

Transporte gratuito Zaragoza-Calanda-Zaragoza (Es necesario realizar la reserva en la inscripción).

Otros alojamientos: http://www.bajoaragon.es/index.php?option=com_content&view=article&id=18...

 

Casa de Pellicer
Centro Luis Buñuel
Iglesia del Pilar